Cuando la mayoría de la gente piensa en Juneteenth, piensa en el 19 de junio de 1865: el día en que los afroamericanos esclavizados en Galveston, Texas, finalmente supieron que eran libres. Más de dos años después de que se firmara la Proclamación de Emancipación, la libertad llegó con retraso. Desde entonces, Juneteenth se ha convertido en una celebración de la liberación, la resiliencia y la alegría de la comunidad afrodescendiente
Sin embargo, Juneteenth es también una historia sobre el trabajo.
Es una historia sobre generaciones de personas afroamericanas cuyo trabajo construyó esta nación mientras se les negaba su humanidad. Al conmemorar Juneteenth, el sector de la educación infantil temprana tiene la oportunidad de reflexionar sobre la relación perdurable entre la labor de cuidado realizada por mujeres afroamericanas y la economía social estadounidense. Esta relación se hace especialmente evidente entre las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC, por sus siglas en inglés) – mujeres cuya labor da continuidad a una tradición centenaria de cuidar a los niños, sostener a las familias y fortalecer a las comunidades.
Mucho antes de que el cuidado infantil se convirtiera en una profesión, las mujeres afroamericanas cuidaban a los niños de la nación. Durante la esclavitud, trabajaban en los campos, las cocinas y los hogares, al tiempo que nutrían a familias y comunidades. Muchas fueron obligadas a cuidar a los hijos de los esclavistas mientras permanecían separadas de sus propios hijos y familiares. Su trabajo generaba riqueza para otros, mientras su propia libertad seguía restringida.
Sin embargo, incluso en condiciones inimaginables, las mujeres afroamericanas hicieron más que sobrevivir.
Ellas soñaron.
Las mujeres afroamericanas han imaginado durante mucho tiempo un futuro más allá de la realidad que otros les impusieron. Ellas imaginaron mundos donde los niños afroamericanos pudieran aprender libremente, donde las familias pudieran prosperar y donde la humanidad de las personas afroamericanas fuera plenamente reconocida. Estos sueños sostuvieron a generaciones a través de la esclavitud, la Reconstrucción, la segregación y las continuas luchas por la justicia. Soñar con la libertad ofrecía no sólo una crítica a las condiciones del presente, sino también una visión de lo que podría llegar a ser posible una vez transformadas dichas condiciones.
Juneteenth nos invita a recordar estos sueños de libertad.
La historia de las mujeres afroamericanas en Estados Unidos no es simplemente una historia de opresión. Es también una historia de imaginación radical. Las mujeres afroamericanas se han atrevido constantemente a visualizar posibilidades más allá de lo que sus circunstancias dictaban, abriendo caminos hacia la liberación colectiva para las generaciones futuras.
Tras la emancipación, las mujeres afroamericanas continuaron esta labor a través de iglesias, escuelas, sociedades de ayuda mutua, vecindarios y hogares. A lo largo de generaciones, tejieron redes de cuidado que sostuvieron a niños, niñas y familias a pesar de la persistente exclusión racial y económica. Estas tradiciones se arraigan en lo que las académicas feministas afroamericanas describen como un legado de “other mothering” o maternidad comunitaria – la práctica de cuidar y criar a los niños más allá de los vínculos de parentesco biológico.
Hoy, ese legado perdura en los hogares de los proveedores de cuidado infantil en el hogar (HBCC), quienes continúan una larga tradición de maternaje comunitario y cuidado colectivo.
A través de un compromiso con la responsabilidad colectiva, las madres comunitarias comprenden que su labor trasciende a sus programas. Ellas celebran los hitos de los niños, apoyan a las familias en momentos de crisis, comparten recursos y crean espacios donde los niños se sienten valorados y amados. Su trabajo es profundamente relacional y se fundamenta en la convicción de que cuidar a los niños es también cuidar a las comunidades.
Pero las madres comunitarias no solo están sosteniendo el presente. Están dando forma al futuro.
Al igual que las mujeres afroamericanas que las precedieron, las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC) practican el “soñar con la libertad”. Cada día, crean entornos donde los niños pueden imaginar futuros de grandes posibilidades para sí mismos. Cultivan la alegría en un mundo que a menudo la niega. Fomentan la confianza, la curiosidad, la creatividad y el orgullo cultural. Ayudan a los niños a desarrollar las habilidades y el sentido de pertenencia necesarios no solo para sobrevivir, sino para prosperar.
En este sentido, los hogares de cuidado infantil son más que lugares donde los niños reciben supervisión mientras sus padres trabajan. Son espacios para soñar con la libertad.
En estos hogares, las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC) llevan adelante las aspiraciones de generaciones de mujeres afroamericanas que comprendieron que invertir en los niños es una de las formas más poderosas de transformar el futuro. Ellas llevan a cabo la labor silenciosa pero revolucionaria de construir el mundo que sus antepasadas imaginaron–un niño, una familia y una comunidad a la vez.
Sin embargo, a pesar de la naturaleza esencial de esta labor, el cuidado infantil en el hogar sigue estando crónicamente subvalorado y carente de financiación suficiente. El sector del cuidado y la educación infantil continúa dependiendo en gran medida del trabajo de las mujeres —y, de manera desproporcionada, de mujeres de color—, cuyas contribuciones a menudo se perciben como actos de amor en lugar de como un trabajo profesional cualificado.
Juneteenth nos desafía a hacerlo mejor.
Si la libertad es más que la ausencia de servidumbre, entonces debe incluir dignidad, reconocimiento social y justicia económica. Requiere reconocer que las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC) son fundamentales para la infraestructura social y económica de nuestra nación. Como madres comunitarias, sostienen a las familias, fortalecen los vecindarios y cultivan el talento de niños cuyo futuro es importante. Su labor nos recuerda que la libertad no se conquista únicamente mediante leyes y proclamas; también se construye a través de actos cotidianos de cuidado, amor y responsabilidad colectiva.
Juneteenth nos recuerda que la libertad no es algo que simplemente heredamos, sino algo que seguimos construyendo. Cada día, las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC) nutren a la próxima generación de soñadores, líderes, cuidadores y agentes de cambio. En los hogares de estas proveedoras, los sueños de libertad cobran forma–en las risas de los niños, en las familias que encuentran apoyo y en las comunidades que imaginan futuros más justos.
Si realmente deseamos honrar el legado de Juneteenth, debemos invertir no solo en recordar los sueños de nuestros antepasados, sino también en apoyar a las proveedoras de cuidado infantil en el hogar (HBCC) que ayudan a hacer realidad esos sueños cada día. Reconozcamos a estas proveedoras como las soñadoras de la actualidad, que continúan transformando las esperanzas ancestrales de libertad en realidades vividas. Invirtamos en su labor: no mediante actos de caridad meramente simbólicos, sino como un compromiso con sus sueños de libertad de un futuro más justo y liberador para todos.