En julio de 2026, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sos siglas en inglés) publicó las actualizaciones anuales obligatorias de las tasas de reembolso para el Programa de Alimentos para el Cuidado de Niños y Adultos (CACFP), utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC), tal como lo ordenó el Congreso. Estos ajustes anuales, exigidos por la ley federal de nutrición infantil, se basan en tasas que, en general, son insuficientes y en una fórmula defectuosa que no reconoce la labor ni el esfuerzo de los proveedores de cuidado infantil en el hogar que participan en el programa. Aunque agradecemos esto pequeños aumentos, sabemos que no son suficientes para satisfacer las necesidades de los niños en crecimiento ni para compensar adecuadamente el trabajo de los proveedores de cuidado infantil.
Para que los proveedores reciban el reembolso del CACFP y garanticen que los niños obtengan lo necesario para crecer, jugar y aprender, deben ofrecer comidas sustanciosas que cumplan con las pautas nutricionales. Una buena nutrición implica incluir cereales integrales, productos lácteos, frutas, verduras y alimentos ricos en proteínas. Los proveedores de cuidado infantil dedican tiempo a planificar menús, hacer las compras, preparar, cocinar y servir las comidas y los refrigerios. La tarifa de reembolso del CACFP debe reflejar el costo de estos alimentos nutritivos, así como el tiempo y el esfuerzo que el proveedor dedica a su preparación.
Las nuevas tarifas
La Tarifa de reembolso CACFP para los centros de cuidado infantil y el cuidado infantil en el hogar correspondientes a este año del programa (julio de 2026 a junio de 2027) representan un aumento del 2.74 % para los servicios de cuidado infantil en el hogar que participan en el CACFP.
Esto significa 4 centavos más para el desayuno de un niño, 9 centavos más para el almuerzo y 2 centavos más para la merienda, si se trata de un hogar de Nivel I. Para un proveedor que opera desde su hogar y pertenece al Nivel I, cuidando a 7 niños con dos comidas y una merienda, esto podría representar un aumento mensual de solo $22.73. Para un hogar de Nivel II, la cifra podría rondar los $12 mensuales para contribuir a cubrir el costo de dos comidas y una merienda por niño cada día de programa.

Labor Invisible
El Congreso exige al USDA calcular los ajustes anuales por inflación utilizando el IPC de alimentos fuera del hogar para los centros, y el IPC de alimentos en el hogar para los proveedores de cuidado infantil en el hogar. Estos índices no son iguales: el IPC de alimentos fuera del hogar, basado en compras en restaurantes y otros servicios de alimentación, incluye una cierta proporción de la mano de obra empleada en dichos servicios.
Los alimentos para el consumo en el hogar, basado en compras realizadas en tiendas de comestibles o supermercados, se calcula teniendo en cuenta únicamente los precios de los alimentos, sin considerar una compensación por la labor de la persona que realiza la compra, prepara y sirve las comidas y los refrigerios. Hace años, algunos miembros del Congreso determinaron que estas personas encargadas del cuidado realizaban un trabajo invisible, dado que su labor se desarrollaba en el propio hogar. Esta es una forma anticuada de entender el cuidado de los niños.
Déficits Significativos
El Policy Work Group y el Insight Panel de Home Grown compartieron sus experiencias de este año en comparación con el anterior respecto a los productos de alimentación, las comidas y los refrigerios, a través de una encuesta realizada en junio de 2026. La encuesta reveló que los proveedores enfrentan déficits financieros significativos.
Los reembolsos del CACFP no cubrían el costo total de los alimentos para ninguno de los participantes en la encuesta. El año pasado, los proveedores informaron que el CACFP cubría entre el 50 % y el 75 % de los costos de alimentación, mientras que ahora señalan que cubre solo el 25 % o menos para la mayoría (63.2%) de ellos.
Estas tarifas recién publicadas surgen en un contexto alarmante, en el que los proveedores ya se han visto obligados a modificar sus menús y a dedicar horas no remuneradas a buscar ventas en cadenas de descuento.
“Pedir a los padres que envíen más comida no siempre resuelve el problema; los niños siempre quieren comer algo más que lo que sus padres envían” – Cuidadora FFN, Texas
“Ya no puedo dar meriendas en las tardes, y pronto tendré que dejar de ofrecer comida como parte de mi programa.” – Proveedora de Cuidado Infantil Familiar, Nueva York
Debido a importantes brechas persistentes, la mayoría de los proveedores encuestados (94 %) no recibe reembolso alguno para cubrir la mano de obra que conlleva la planificación y preparación de las comidas. En última instancia, el costo desorbitado de ofrecer comidas saludables a los niños a su cargo sigue sumiendo a los propios proveedores en dificultades económicas, obligando a muchos a endeudarse con tarjetas de crédito, reducir sus propios salarios o recurrir a bancos de alimentos y programas de asistencia social para alimentar a sus propias familias.
Mucho más que un desafío de negocio
Para los proveedores de cuidado infantil en el hogar, la brecha entre el elevado costo de los alimentos y los exiguos aumentos en las tasas de reembolso del USDA no es solo un desafío empresarial frustrante. Ese déficit lo están cubriendo directamente los propios proveedores, quienes en algunos casos sacrifican su propia seguridad financiera. La encuesta de Home Grown reveló que uno de cada tres recurre a préstamos o aumenta su deuda de tarjetas de crédito para costear la alimentación de su familia.
Los proveedores de cuidado infantil no solo deben alimentar a sus propias familias, sino que también tienen que hacer rendir los reembolsos del CACFP para alimentar a los niños a su cargo. Se ven afectados por partida doble debido a las presiones del aumento de los precios de los alimentos.
- RAPID survey reporta que un porcentaje significativo de proveedores de cuidado infantil tiene dificultades para disponer de alimentos suficientes. Se constató una creciente precariedad económica entre estos proveedores, agravada por el aumento de los costos y la insuficiencia de apoyo.
- Un reporte reciente del Urban Institute describe los precarios arreglos financieros que la clase trabajadora norteamericana se ve obligada a hacer para alimentar a una familia.
“Me he visto obligada a consumir menos comida fresca, y reducir la alimentación saludable para mi familia.” – Proveedora de Cuidado Infantil Familiar, Nebraska
“Comprar al por mayor está fuera de mi alcance, pues además del precio de la gasolina, no tengo tiempo para viajar a buscar la comida en lugares lejanos. Compro la comida en Walmart y en el supermercado local. No he cambiado lo que sirvo a los niños, pero he tenido que reducir mi salario.” – Proveedora de Cuidado Infantil Familiar, Maine
La solución está en las manos de los Miembros del Congreso
El déficit generado por unas políticas inadecuadas en las tasas de pago del CACFP conlleva dificultades para los proveedores de cuidado infantil, una disminución en el acceso a alimentos saludables para los niños pequeños, y una mayor presión sobre los presupuestos familiares. Aunque los proveedores asumen con seriedad su responsabilidad en el cuidado de los niños, este programa no está diseñado para facilitar su éxito. Es necesario que el CACFP reembolse a los proveedores el costo total de los alimentos, así como de su trabajo y esfuerzo. Para lograrlo, debemos aumentar la tarifa base de reembolso, adoptar el índice de precios al consumidor de alimentos fuera del hogar para los ajustes anuales y reembolsar a los proveedores todas las comidas y refrigerios saludables servidos durante la jornada.
Los Miembros del Congreso pueden dar un paso importante apoyando The Early Childhood Nutrition Improvement Act (H.R. 2818 and S. 1447) y The Child Care Nutrition Enhancement Act (H.R. 2859 and S. 1420).