Solicité el subsidio de desempleo, pero aún no he recibido ni un céntimo. Es un desastre. No puedo trabajar porque no tengo espacio. No gano dinero, así que no puedo pagarlo. Y me va a llevar años reconstruir mi casa una vez que reciba el cheque del seguro. Mientras tanto, los padres me llaman y me preguntan: "¿Cuándo abren? Los abuelos no pueden seguir con esto eternamente". Pronto tendrán que buscar otra guardería porque tienen que volver a trabajar. Extraño a esos niños. Extraño mi trabajo. Me encanta dar clases a niños, pero parece que la recuperación va a llevar muchísimo tiempo y va a ser difícil.
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