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Cómo encontré mi vocación en el cuidado infantil y la capacitación de padres hispanos en el estado de Minnesota

Mi nombre es Faviola Martínez de Estrada, nacida en Veracruz, México. Cuando era joven no me gustaban los niños y creía que nunca iba a tener hijos. Hoy tengo 6 hijos, un nieto, y soy subdirectora y cofundadora de la Red Latina de Educación Temprana MN, que funciona en Richfield, Minnesota. Esta es la historia de cómo encontré mi vocación en el cuidado de niños y el entrenamiento de madres y padres hispanos en el estado de Minnesota.

Aunque nací en Veracruz, fui criada en Puebla, y por eso me gusta decir que soy más poblana que jarocha. Los primeros niños que tuve que cuidar fueron mis hermanos, porque yo era la mayor, y mi mamá tenía problemas de salud y siempre tenía que ir al hospital. Así que desde los 8 años, aunque no me gustara, tuve que hacerme cargo de la casa. Fue mi primera experiencia con niños pequeños. Luego a los 14 años mi mamá me mandó a clases de corte y confección, pero yo me escapaba para ir a las clases de danza folclórica, que me gustaban mucho más, y fui tan buena que me ofrecieron trabajo sin pago como instructora de aerobics. La consecuencia inesperada de este trabajo voluntario fue que empecé a agarrarle el gusto a trabajar con niños. Este gusto se manifestó luego en un cambio muy racional con el nacimiento de mi hermana más chiquita, cuando yo tenía 17 años. La diferencia de edad hizo que yo la sienta como una hija.

En México terminé mi bachillerato con carrera técnica en Enfermería, y unos años después me mudé a Estados Unidos con mi esposo. Estuvimos un tiempo en el estado de Washington, pero luego nos mudamos a Minnesota en el año 2001, y ahí sí todo cambió porque la comunidad sólo hablaba inglés. Yo sólo sabía unas pocas palabras de inglés, y en Washington no lo había necesitado, era casi como estar en mi país, pero en Minnesota,  aunque algunos hablaban español, no querían practicarlo. Todo era en inglés. Una vez regañaron a mi hija en una tienda, y yo no tuve cómo defenderla porque no entendía lo que le estaban diciendo. Casi me regresé llorando a la casa, por la frustración. Además era indocumentada, y eso me cerraba muchas puertas. Pero como inmigrante que soy yo nunca he sabido rendirme, y aprender ha sido siempre mi motivación.

En la iglesia conocí a Ruth Evangelista, quien se me acercó un día y me preguntó si sabía de los programas y recursos que la iglesia tenía para que los niños asistan después de la escuela. Yo tenía 3 hijos en ese entonces, y estaba embarazada. Así que los llevé y había muchas actividades, hasta clases de CPR (resucitación cardiopulmonar) para niños y clases de hockey, que son muy caras. En ese momento yo ya no trabajaba, porque pagar por una niñera era tan caro que mi esposo me había dicho “todo lo que tú ganes va a ser para la niñera, mejor que te quedes en casa cuidando a los niños”. Mis cuñadas, que sí tenían que ir a trabajar, también empezaron a dejar a sus niños conmigo, y al poco tiempo se corrió la voz en el vecindario, y otros padres y madres empezaron a llamarme. En la iglesia, Ruth me refirió a un programa de tutoría en inglés, y poco a poco empecé a aprender el idioma. Fue un proceso de muchos años que involucró distintas escuelas, listas de espera, y mucho esfuerzo y dedicación. También tomé certificaciones, tales como el curso de CDA (Child Development Associate) y el programa para asistente de enfermería, pero a pesar de pasar los exámenes, no me daban los certificados porque no tenía papeles. 

Fui involucrándome más y más con las actividades de la iglesia, trabajando con Ruth como voluntaria, aprendiendo más sobre los cursos y entrenamientos requeridos para el cuidado de niños. También aprendí sobre las dificultades que afrontan muchas madres y padres hispanos para cuidar a sus hijos mientras trabajan, y sobre los retos de las personas que cuidan niños en casa, algo que yo misma había enfrentado. Ruth tuvo la idea de organizar un programa de verano para cuidar niños de 9 de la mañana a 3 de la tarde, y lo empezamos juntas en la iglesia. Fue una gran experiencia en las que hacíamos deportes, jugábamos fútbol, íbamos al cine, cantábamos, y hacíamos danzas folclóricas, las mismas danzas mexicanas que yo había aprendido hace tantos años en Puebla. El programa se hizo por dos veranos y fue un éxito, pero no pudo continuar por problemas logísticos.

Fue ahí cuando Ruth y yo decidimos empezar nuestro propio proyecto para el cuidado de niños. El proyecto aún no tenía nombre, pero se iba a enfocar en educar y entrenar a personas que cuidan en sus casas a niños pequeños. Ruth habló con otra colega, quien consiguió una pequeña subvención que hizo posible el primer entrenamiento. Llegaron 13 mamás. Hoy en día tenemos aproximadamente 300 mujeres y hombres que vienen a las clases de la Red Latina de Educación Temprana MN, mejor conocida como La Red. Les ofrecemos cuidado infantil, comida, un entrenador certificado de Develop Minnesota imparte cursos en su propio idioma, que cubren todos los aspectos del cuidado de niños en casa y que son reconocidos por las autoridades del estado. Nos estamos expandiendo y queremos seguir creciendo, y es por eso que nos asociamos con organizaciones nacionales como Home Grown.

Luego de arreglar mi situación migratoria he logrado sacar mi certificación en discapacidades del neurodesarrollo en la Universidad de Minnesota, y sucesivamente he tomado muchos otros cursos; son ya más de 30 años que llevo como proveedora del cuidado infantil. Creo que es como un don, parece que me convierto en niña cuando estoy cuidando niños. Me pongo a brincar con ellos, me divierto, se me va más rápido el tiempo. Me encanta hacer eso, aunque en mi actual ocupación trabajo con las mamás que vienen a La Red, todas latinas. 

Compartimos nuestra cultura, nuestro idioma, nuestro amor por nuestros niños, y lo más importante, el conocimiento y la experiencia para que las mujeres y hombres que vienen a tomar nuestras clases puedan cuidar a los niños de la mejor manera posible. Me siento muy orgullosa de ser latina y de lo que hemos logrado con La Red.


Autora:

Faviola Martínez de Estrada es originaria de Veracruz, México. Es esposa y madre devota de seis hijos y abuela de uno. Faviola es cofundadora de La Red Latina de Educación Temprana MN, una organización con sede en Minnesota que apoya a familiares, amigos y vecinos cuidadores a través de asistencia de defensa y clases de desarrollo infantil.

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